II FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE TORO
El Festival Internacional de Cine de Toro: Por los Cuernos se piensa como un espacio de encuentro (exhibición, análisis y discusión), de obras audiovisuales que se planteen la experimentación como principio de creación, siendo, a la vez, una ventana para realizadores de todo el mundo, cinéfilos, artistas, teóricos y afines al área audiovisual, intentando convocar propuestas audiovisuales que planteen un punto de vista diferente y con elementos audiovisuales como medios de creación entre otros.
El Festival busca dar continuidad a las labores pedagógicas iniciadas en 2007 con los Talleres de Experimentación Sensible en Medios Audiovisuales (TESMA) desarrollados por jóvenes y así consolidar el festival como un evento cultural, patrimonio inmaterial, de relevancia nacional e internacional, reconocido mundialmente como un lugar propicio para la experimentación, el intercambio y la creación audiovisual,
La temática de este festival se basa en una convocatoria audiovisual en: Experimental, Ficción, Animación; sin determinar las diferencias entre uno y otro, ni entre ficción y no-ficción; más bien, esperando, que la no inclusión del “documental” en la convocatoria, y el no aludir a géneros precisos, permite la idea de que el cine como tal, ya ficción o no ficción, es un documento, una imagen del pensamiento.
En síntesis, el Festival Internacional de Cine de Toro es un movimiento que se plantea a dos aspectos, uno hacia al audiovisual, y otro que se constituye en la relación entre el público y las obras:
Ø Como espacio de encuentro para propuestas audiovisuales que se planteen la experimentación como principio de creación, a través de los elementos que componen la realización audiovisual ya sea: narrativa, puesta en escena, fotografía, sonorización y/o montaje.
Ø Como propuesta pedagógica y cultural para un sector olvidado por las políticas estatales; esperando que, a través del ejercicio de la expectación, el análisis y la práctica constante, se consolide a Toro como una potencia audiovisual para el norte del Valle del Cauca.
Este año el FICT hará un homenaje a la recopilación de la muestra Kimuak, enviada por el País Vasco, reconocido por su labor cultural y con el prestigio de contar con trabajos ganadores de los premios Oscar (recopilación 1996-2008).
Las obras que no se lograrán apreciar en la muestras, entrarán a hacer parte del proceso pedagógico, analizados en los cineclub de Toro y se empezaran a entrelazar en toda la zona, para lograr que la próxima convocatoria de realizadores del Norte del Valle esté cada vez más nutrida de conceptos artísticos y técnicos que proyecten los trabajos a una calidad superior.
Los visitantes y realizadores podrán disfrutar de una variedad de eventos turísticos, talleres y charlas de producción, técnica y estética audiovisual, con el fin de compartir experiencias y abonar el proceso de la conformación de la industria cinematográfica y turismo audiovisual.
El Cinebus es un vehículo que adopta las características propias de una sala de cine, para permitir la exhibición de este medio audiovisual en sectores donde la población no cuenta con las facilidades para acceder a una sala de cine y que por sus condiciones geográficas o económicas no pueden disfrutar de estos espacios.
El objetivo principal de este proyecto es difundir el cine como cultura y patrimonio de la región, llevando el arte cinematográfico de manera gratuita a toda la comunidad. De esta manera, se estará estimulando la formación de audiencias, preparándolas para el “I Festival Internacional de Cine” que realizará la Secretaría de Cultura y Turismo a finales del mes de octubre de este año.
La programación será de lunes a viernes el Cinebus visitará las instituciones públicas educativas de nuestra ciudad, y en las horas de la noche estará en las bibliotecas de la Red de Bibliotecas Públicas Comunitarias – RBPC. Los sábados acompañará a los diferentes grupos poblacionales en los barrios y los domingos y festivos recorrerá los corregimientos y la zona rural de Cali.
La muestra que presenta los mejores cortometrajes realizados en los Estudios Takeshima y a los ganadores del Festival Internacional de Cortometrajes y Escuelas de Cine El Espejo, será llevada por la RBPC a los habitantes de las distintas comunas de Cali para que vivan la experiencia del Cine bus conociendo este proceso cultural.
El recorrido inició en el Barrio San Luis de la Comuna 5 donde más de 90 personas entre niños, niñas, jóvenes y adultos disfrutaron de algo que nunca se ha visto en la ciudad: ver cine con todas las comodidades de los mejores teatros pero en Bus.
Una de las ventajas que tiene el cinebus es que la ciudadanía puede programar este servicio, pues es de forma gratuita y permitirá a todos los caleños tener una mejor forma de integración.
Este proyecto tiene un valor de $155 millones y es apoyado por Comfenalco y la Cámara de Comercio. El Cinebus es otra de las estrategias y procesos que la Secretaría de Cultura y Turismo está promoviendo y apoyando, al igual que el II Festival de Cine y Video Comunitario y el III Festival de Audiovisuales de Estudios Takeshima, los cuales van preparando a toda la ciudadanía caleña para el Festival Internacional de Cine.
Salí de casa en compañía de mi novio, Sebastián, con quien sostengo una relación desde hace tres años y medio. Íbamos a encontrarnos con unos amigos. Mientras nos reíamos de los chistes que acostumbra a contar, paramos en el semáforo de la Calle Quinta con Carrera 66 y, de un momento a otro, nos dimos cuenta de que un tipo en una motocicleta nos perseguía.
Sebas se detuvo y miró aquel hombre con miedo, que se reflejaba en sus manos sudorosas. El sospechoso se acercó a la ventana y le dijo: “acordate muy bien de esta cara” y arrancó. En ese momento, mis sospechas se confirmaban, él estaba involucrado en algo.
Después de varios minutos de discusión lo obligué a detenerse para que me contara en qué estaba metido.
Aunque se negó, como siempre, mis lágrimas lo hicieron hablar. Temía lo que iba a escuchar, pero quería conocer la verdad de una vez por todas.
Todo empezó…
Sebastián es un muchacho tranquilo, no fuma ni bebe, tampoco acostumbra a estar lejos de su familia.
Fue su tío Rodrigo el que lo inició en el mundo de las drogas, no como consumidor, sino como jíbaro. “Él fue el que me dijo que yo era el hombre de la casa y que debía conocer sus negocios, para que asumiera el mando cuando llegara a faltar”, con estas palabras empezó a contar su historia de vida.
Y aprendió rápido. Cuando lo conocí, me afirmó, ya llevaba un año y medio metido en el negocio, aun siendo adolescente y estudiante de colegio.
“Una noche cualquiera, mi tío me llevó a una bodega aparentemente vacía, aunque después de la segunda puerta vi varios hombres armados”, continuó.
“Sentados en una mesa, estaban los patrones, aunque a ellos no les gustaba que los llamaran así. Tomaban whisky y fumaban cigarrillos, contenían el humo en la boca y luego lo lanzaban al aire como dibujando barcos viajeros”.
Lo presentaron ante esos señores, que vieron con gusto tener a un “hombre confianza” metido en colegios y universidades.
“Después de esa noche, mi tío me explicó cómo se manejaba el negocio, la labor que tendría y los horarios. Desde ese día comenzó todo. Con el tiempo aprendí muy bien mi oficio y me fui metiendo cada vez más en el cuento, pues no sólo la distribuía en algunos colegios de Cali, sino que también conseguía muchachos, padres de familia y hasta profesores para enviar “encargos” a otras ciudades o países”, agregó.
En la U
“Mi hijo es un joven dedicado a sus estudios, un muy buen muchacho, serio, responsable y con una gran vocación para los negocios. Ahora estudia mercadeo y le va muy bien", así define Miriam a Sebastián, por supuesto, ella ignora lo que en realidad hace su “niño” cuando no está en clase.
Como mi suegra, muchos en la universidad desconocen que Sebas es jíbaro o que busca ´mulas´.
“Cuando alguien no quiere pagar lo que ha consumido nos toca cobrar. Los amarramos a la cama, le pegamos puños y hasta usamos una bolsa negra para ahogarlos. Si todo fuera correcto, no habría necesidad de hacer eso”. Otra de las confesiones de Sebas: las cobranzas.
Así es Sebastián, enigmático y perverso, aunque a mí siempre me ha tratado con cariño, me dice cosas bonitas, vamos a cine y a restaurantes.
Quizás por esa forma tranquila de ser, aunque no niego que le gusta que lo vean, es que le va tan bien siendo jíbaro.
Sentado en una de las bancas de la universidad, uno que otro se acerca, conversa unos minutos y se desaparece. Nadie vio, nadie se enteró de que ese supuesto amigo acaba de comprar droga.
Un día, recuerdo que Sebas conversó casi media hora con un muchacho que ya estaba a punto de terminar la carrera. Cuando se despidieron, supuse que algo se habían intercambiado con sus manos, así que le pregunté, pero él me negó todo.
“En la universidad vendo perico y popper, principalmente. A mí llegan toda clase de consumidores, de todas las carreras, hombres y mujeres por igual, de estratos altos, medios y bajos. No hay distingo”, asegura Sebas, quien durante toda su confesión no dejó de cogerme las manos.
Y ahora…
La primera llamada que recibió Sebas a las 11:00 p.m. me dijo que era su tío y que debía irse para la casa. Creí que me estaba montando los cachos, aunque yo lo llamaba y siempre me contestaba. Jamás se negó.
Pero las llamadas se hicieron constantes. También sus salidas repentinas, cuando llegaban varios “amigos” para ir a jugar fútbol. “No podía decirte la verdad, porque no quiero separarme de tu lado, quiero seguir contigo”, me dijo con desespero ante mi insistencia de por qué no había confiado en mí.
Desde aquella noche, cuando él se confesó, ha pasado cerca de tres meses. Sigo enamorada de Sebas, pero ahora sé qué es lo que hace, con quién se relaciona, cuál es su negocio. Extrañamente, confío más en él.
Ahora, yo también hago parte de la doble vida que lleva Sebas y hasta he empezado a vender drogas en la universidad. Es fácil, nadie le presta interés a esta problemática, aunque todos opinan y dicen qué hacer.
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